Hola a todos
Hace ya bastante tiempo que no hecho un blog, pero esta vez les traigo algo novedoso que espero que les guste. Éste blog es unico y esclusivamente para amantes de historias fantásticas con toques históricos, cabe resaltar que soy yo, Grecia Rios Moreno de 16 años, quien crea estos cuentos. Espero recibir comentarios que me servirán para mejorar.
Gracias (:
Más
allá del tiempo
Desperté
en un mundo totalmente extraño, no sabía ni donde estaba parada, el cielo era
de color gris, las gotas de lluvia caían sobre mi rostro sin cesar, no percibía
el aroma de las flores, no escuchaba la
dulce melodía de los pájaros al cantar, no existían las enormes zanjas de cultivos que solía ver
un poco antes de mi travesía y en su lugar yacían gran cantidad de construcciones
enormes posicionados uno a continuación de otro con aberturas cubiertas por telas
de distintos colores que evitaban dejar ver el interior. Pasaban muchas
personas de aquí a allá, éstas eran muy parecidas a mí, pero a la vez
diferentes, usaban otro tipo de vestimenta-muy ajustada para mi gusto-,
diferente forma de llevar el cabello-los hombres tenían el cabello corto y las
mujeres cabello largo-. Al parecer todos estaban locos, hablaban solos con una
rara piedra en la oreja y en un dialecto que aún no logro comprender, se
trasladaban en unos animales que no logro distinguir, pero que me recuerdan a
murales encontrados por los antiguos de mi pueblo, éstos producían humo y ruido
ensordecedor.
Mi
nombre es Suysuy y soy una princesa Chimú, mi padre es el poderoso Minchan Caman,
el Chimú Cápac y gran conquistador, y este
es el relato de mi rara, pero singular
historia que pasa de la fantasía a una dura realidad.
Gracias
a mi Padre, pude tener una buena educación desde los trece años. Mis doce
hermanos mayores se oponían firmemente a que reciba ésta, ya que consideraban que las mujeres solo
podían dedicarse para las actividades domésticas, sin embargo mi padre quería
algo diferente para mí y contra viento, marea y familia ,permitió que tenga la
misma educación que mis hermanos poseían.
Siendo
el reino Chimú, uno de los más grandes y poderosos de la época, años más tarde
en busca de la expansión y poderío total por parte de los Incas, se inició una
guerra brutal entre mi gente y los guerreros del incanato. Pachacutec envió
treinta mil guerreros para conquistar territorio Chimú, invadieron territorio
poco a poco hasta llegar a Paramonga. Ahí se encontraba la resistencia Chimú
que luchaba por la sobrevivencia de lo
que quedaba de nuestra gente, nuestra cultura, nuestro hogar.
La sangre corría a mares, y después muchos
días de ardua batalla, fuimos vencidos. En memoria de esta gran batalla,
Pachacutec mando a construir la Fortaleza Paramonga y envió a sus soldados que
llevaran al Chimú Cápac, mi `padre, y a toda la familia real al Cuzco para que sean torturados públicamente.
En
el trayecto hacia la capital Inca, mi familia y yo fuimos golpeados duramente,
pero al parecer eso no era nada comparado con lo que nos harían al llegar a
nuestro destino. Antes de que termine la guerra, había escuchado de la boca de
mi hermano mayor los castigos públicos que tenían los prisioneros de guerra:
lapidación, apaleamiento, ser arrastrados en rocas y quemar vivos.
Todo
eso me aterraba, era una sensación abrumadora
que no me dejaba ni dormir, sin embargo mi padre siempre con la frente
en alto, orgulloso de nuestra raza y de nuestro pueblo vencido.
Al
llegar al Cuzco, fui apartada de mi familia y llevada a la habitación del Inca,
no sabía la razón, todo era muy sospechoso. Me ataron con gruesas sogas y
estaba custodiada por dos enormes guardias-que me causaban pavor-. Minutos
después, entró uno de los sirvientes, el cual se me hacía muy familiar, me miro
con sorpresa, y con forme avanzaba hacia mí, observé que en sus manos llevaba
una de las túnicas más hermosas que he visto en toda mi vida, hecho a base de plumas
multicolores, bordados de las figuras de los dioses incaicos y adornos de oro y
plata. Me limpió el rostro, disimuladamente cortó con un pequeño cuchillo de
piedra y me dijo:
- Es tradición en estas tierras que los
incas sean el primer hombre de todas las muchachas del imperio. ¡Busca a tu
familia y huye!, no te preocupes por los guardias los distraeré un tiempo.
No
dije ni gracias, solo acabe por salir corriendo rápida, pero sigilosamente. No
miré hacia atrás, no pensé en el terrible final que iba a tener aquel sirviente
incaico al ayudarnos. Al cabo de unos minutos de recorrer el palacio buscando a
mi familia, recuerdos aparecieron en mi mente, ahí aparecía él, aunque estos
recuerdos no son claros, sé que solía jugar con él en mi infancia, era mi cómplice
de juegos y travesuras pero que al crecer se dedicó únicamente a ser el peón de
mi padre. Es así como llego acá al palacio del inca… era un espía Chimú.
Cada
minuto que pasaba era una oportunidad menos para encontrar a mi familia. Llegue
a un jardín hermoso lleno de flores de distintos colores que iluminaban todo el
lugar, y a unos cuantos pasos de éste hallé un charco de sangre.
No
era capaz de ver de dónde provenía esa sangre, era escalofriante saber de qué me
había quedado totalmente sola en este mundo y mi familia ya había cruzado e ido
a una segunda vida en el mundo de los dioses. Todos los guardias del palacio me
buscaban y al no encontrar ninguna salida, le pedí con todas las fuerzas de mis
entrañas ayuda al Dios Kon, que me cobije con su pelaje y que con sus enormes
colmillos ahuyente a quien quiera mi mal y el de mi familia.
-¡Ayúdame Dios Kon y llévame a tu
mundo celestial!
Ya
ha dejado de llover, y la noche se torna llena de luces de distintos colores,
la gente habla y no logro comprender ni una sola palabra, todos me quedan
mirando extrañados y yo a ellos. No veo la luna ni las estrellas, solo mi
instinto me hace caminar.
-¿En
dónde estoy? ¿Dónde está mi familia? ¿Estaré en el mundo celestial? ¿o el mundo
pintado en los murales como los que describían los antiguos de mi pueblo?
Esos
animales me persiguen, están por todas partes, me quieren matar, me ahogan con
su aliento de humo.
Camine
todo la noche, mi fuerzas se marchitaban con cada paso que daba .Los primeros
rayos de sol y la brisa cayeron sobre mi rostro, al levantarme vi el paisaje
más aterrador que jamás hubiera imaginado.
-¡Oh no!¡ Éste es mi pueblo en ruinas!
-¡maymay! ¡pacatnamúchi! Chinchipichi!
¡Chicaguache! ¡chikitoymaimai! ¡ichucmuymuyco!
(FAMILIA)
Grite hasta
quedarme sin aliento, pero nadie me respondió. Corrí hacia mi palacio en ruinas, llorando inconsolablemente,
desesperada y totalmente sola.
Después de varias horas de estar
inconsciente, desperté rodeada por mucha gente que hablaba y hablaba, mas sólo pude comprender… CHAN
CHAN.
Fin